Aclamación antes del Evangelio

Mateo 24, 42. 44

R. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben
a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
R. Aleluya.

Evangelio según San Lucas 12, 39-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?”

El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene.

Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.

El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más.

Palabra del Señor  

Paz y bien mis hermanos

En el Evangelio de Lucas 12, 39-48, Jesús nos invita a vivir con una vigilancia constante y una fidelidad incansable. Este llamado no es para infundir miedo, sino para mantener nuestro corazón alerta y dispuesto a hacer el bien cada día. La llegada del Hijo del Hombre será inesperada, como un ladrón en la noche, y debemos estar preparados.

Reflexión sobre la Vigilancia

Jesús aclara a sus apóstoles que la exigencia de la fidelidad no es exclusiva de los líderes de la Iglesia, sino un llamado universal para todos los bautizados. Este es un mensaje de responsabilidad compartida y de acción en comunidad.

Mayordomía Responsable

Se nos recuerda que los dones, el tiempo y los talentos son para ser usados con amor y no con egoísmo. Estamos llamados a servir a los demás con lo que hemos recibido, poniendo en práctica una mayordomía responsable.

Mayor Don, Mayor Responsabilidad

La conocida frase «a quien mucho se le dio, mucho se le reclamará» nos invita a reflexionar sobre el uso de nuestras bendiciones. Es un llamado a examinar cómo empleamos los recursos que Dios nos ha confiado, asegurándonos de que sean usados para el bien común y el servicio.

Vivamos con la certeza de que la vigilancia constante y la responsabilidad en la mayordomía son caminos hacia una vida plena y en armonía con los valores del Evangelio.

Bendiciones Multiplicadas