Aclamación antes del Evangelio

Cfr Hechos 16, 14

R. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones,
para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
R. Aleluya.

Evangelio

San Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.

Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?

Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?’’

Palabra del Señor  

Paz y bien mis hermanos 

En el Evangelio de hoy, San Lucas 11, 5-1, nos explica como Jesús nos ofrece una lección valiosa sobre la importancia de la oración constante y confiada. A través de la parábola del amigo inoportuno, se nos enseña a dirigirnos a Dios con perseverancia y a confiar plenamente en su bondad infinita.

La Importancia de Pedir, Buscar y Llamar

La enseñanza de Jesús se centra en tres acciones clave:

  • Pedir: Un acto de humildad que reconoce nuestra necesidad ante Dios.
  • Buscar: Esforzarnos activamente por descubrir la voluntad divina.
  • Llamar: Mantener una relación constante e íntima con Cristo, confiando en su respuesta.

Confianza en la Bondad del Padre

Si los padres terrenales saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más nuestro Padre celestial nos otorgará lo que realmente necesitamos. En la oración, estamos llamados a confiar en que Él nunca nos dará algo que nos perjudique.

El Espíritu Santo: El Don Supremo

El mayor regalo que podemos recibir en la oración es el Espíritu Santo. Esta presencia divina es fuente de paz y fortaleza, guiándonos en nuestro camino de fe.

 Propósito para el Día

Dedica un momento a la oración insistente, pidiendo al Padre que te conceda su Espíritu Santo para aceptar su santa voluntad.

Bendiciones Multiplicadas