Aclamación antes del Evangelio
Salmo 102, 21R.

Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos,
servidores fieles que cumplen su voluntad.
R. Aleluya.

Evangelio Mateo 18, 1-5. 10

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:

“¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?” Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo:

“Yo les aseguro a ustedes que, si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo’’.

Palabra del Señor  

Paz y bien mis hermanos

El pasaje del Evangelio de San Mateo 18, 1-5. 10 nos enseña que la verdadera grandeza ante Dios se alcanza a través de la humildad y la sencillez de corazón.

Reflexión·        

La trampa de la ambición: Los discípulos discuten por el poder o el reconocimiento, pero Jesús desarticula esta visión mundana con el gesto de colocar a un niño en medio.

 ·         El valor de la pequeñez: Ante la falta de privilegios sociales de los niños en aquella época, hacerse como ellos simboliza la dependencia absoluta de Dios, dejando atrás la soberbia.

·         Acoger al prójimo: Cristo asimila su presencia a la de los más vulnerables, de modo que acoger a un pequeño equivale a recibirle a Él.

·         La dignidad y los ángeles custodios: El texto subraya la infinita valía de cada persona ante el Padre celestial, cuyos ángeles contemplan su rostro continuamente, prohibiendo el desprecio hacia ellos.

Bendiciones Multiplicadas