Aclamación antes del Evangelio
Cfr Filipenses 3, 8-9
R. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo y vivir unido a él.
R. Aleluya.
Evangelio
En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: «Te seguiré a donde quiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza».
A otro, Jesús le dijo: «Sígueme». Pero él le respondió: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Jesús le replicó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios».
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia». Jesús le contestó: «El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios».
Palabra del Señor
Paz y bien mis hermanos
En el Evangelio de Lucas 9, 57-62, Jesús nos desafía a considerar las exigencias del verdadero discipulado. Este pasaje nos confronta con la necesidad de un compromiso incondicional al seguir a Cristo, exhortándonos a reevaluar nuestras prioridades y la firmeza de nuestra fe. Aquí exploramos tres enseñanzas clave y sus invitaciones a la acción:
- Desapego Material y Seguridad
Jesús destaca que seguirlo no garantiza comodidades materiales ni seguridad terrenal. Nos invita a desapegarnos de las falsas seguridades del mundo y a confiar plenamente en la Providencia Divina. - La Urgencia del Reino
La respuesta de Jesús al hombre que desea enterrar a su padre nos enseña sobre la urgencia de la salvación. Nos llama a no postergar nuestra conversión ni a excusar nuestros compromisos espirituales. - Mirar Siempre Hacia Adelante
Jesús advierte que quien mira hacia atrás no es apto para el Reino de Dios. Nos exhorta a vivir el discipulado con determinación, fidelidad y perseverancia, sin nostalgias por el pasado.
Conclusión para la Vida Diaria
Ser católico implica una transformación profunda de la vida, no solo una actividad de fin de semana. Este texto nos invita a examinar qué nos impide entregarnos por completo a la voluntad de Dios.
Reflexiona sobre cómo puedes aplicar estas enseñanzas en tu vida diaria, ya sea en el ámbito familiar o laboral. ¿Qué cambios puedes hacer hoy para avanzar con determinación en tu camino de fe?
Bendiciones multiplicadas.
